UN CONFLICTO CÓSMICO REAL. ¿Fue el pecado de Adán tan grave?
¿FUE EL PECADO DE ADÁN TAN GRAVE?
La ola de angustia que siguió a la transgresión de nuestros primeros padres es considerada por muchos como un castigo demasiado severo para un pecado tan insignificante; y ponene en tela de juicio la sabiduría y la justicia de Dios en su trato con el hombre. Pero si estudiasen más profundamente el asunto, podrían discernir su error. Dios creó al hombre a su semejanza, libre de pecado. la tierra debía ser poblada con seres algo inferiores a los ángeles; pero debía probarse su obediencia; pues Dios no había de permitir que el mundo se llenara de seres que menospreciasen su ley. No obstante, en su gran misericordia, no señaló a Adán una prueba severa. La misma levedad de la prohibición hizo al pecado sumamente grave. Si Adán no pudo resistir la prueba más ínfima, tampoco habría podido restitir una mayor, si se le hubiesen confiado responsabilidades más importantes.
Si Adán hubiese sido sometido a una prueba mayor, entonces aquellos cuyos corazones se inclinan hacia lo malo se hubiesen disculpado diciendo: "Esto es algo insignificante, y Dios no es exigente en las cosas pequeñas." Y así hubiera habido continuas transgresiones en las cosas aparentemente pequeñas, que pasan sin censura entre los hombres. Pero Dios indicó claramente que el pecado en cualquier grado le es ofensivo.
A Eva le pareció de poca importancia desobedecer a Dios al probar el fruto del árbol prohibido y al tentar a su esposo a que pecara también; pero su pecado inició la inundación del dolor sobre el mundo. ¿Quién puede saber, en el momento de la tentación, las terribles consecuencias de un solo mal paso?
Muchos que enseñan que la ley de Dios no es obligatoria para el hombre, alegan que es imposible obedecer sus preceptos. pero si eso fuese cierto, ¿por qué sufrió Adán el castigo por su pecado? El pecado de nuestros primero padres trajo sobre el mudno la culpa y la agnustia, y si no se hubiesen manifestado la misericordia y la bondad de Dios, la raza humana se habría sumido en irremediable desesperación. Nadie se engañe. "La paga del pecado es muerte." Romanos 6.23. La ley de Dios no puede violarse ahora más impunemente que cuando se pronunció sentencia contra el padre de la humanidad.
Después de su pecado, Adán y Eva no pudieron seguir morando en el Edén. Suplicaron fervientemente a Dios que les permitiese permanecer en el hogar de su inocencia y regocijo. Confesaron que habían perdido todo derecho a aquella feliz morada, y prometieron prestar estricta obediencia a Dios en el futuro. Pero se les dijo que su naturaleza se había depravado por el pecado, que había disminuido su poder para resistir el mal, y que habían abierto la puerta para que Satanás tuviera más fácil acceso a ellos. Si siendo inocentes habían cedido a la tentación; ahora, en su estado de consciente culpabilidad, tendrían menos fuerza para mantener su integridad.
Con humildad e inenarrable tristeza se despidieron de su bello hogar, y fueron a morar en la tierra, sobre la cual descansaba la maldición del pecado. La atmósfera, de temperatura antes tan suave y uniforme, estaba ahora sujeta a grandes cambios, y misericordiosamente, el Señor les proveyó de vestidos de pieles para protegerlos de los extremos del calor y del frío.
Cuando vieron en la caído de las flores y las hojas los primeros signos de la decadencia, Adán y su compañera se apenaron más profundamente de lo que hoy se apenan los hombres que lloran a sus muertos. La muerte de las delicadas y frágiles flores fue en realidad un motivo de tristeza; pero cuando los bellos árboles dejaron caer sus hojas, la escena les recordó vivamente la fría realdiad de que la muerte es el destino de todo lo que tiene vida.
El huerto del Edén permaneció en la tierra mucho tiempo después que el hombre fuera expulsado de sus agradables senderos. Véase Génesis 4.16. Durante mucho tiempo después, se le permitió a la raza caída contemplar de lejos el hogar de la inocencia, cuya entrada estaba vedada por los vigilantes ángeles. En la puerta del paraíso, custodiada por querubines, se revelaba la gloria divina. Allí iban Adán y sus hijos a adorar a Dios. Allí renovaban sus votos de obediencia a quella ley cuya transgresión los había arrojado del Edén. Cuando la ola de iniquidad cubrió al mundo, y la maldad de los hombres trajo la destrucción por medio del diluvio, la mano que había plantado el Edén lo quitó de la teirra. Pero la final restitución, cuando haya "un cielo nuevo, y una tierra nueva" (apocalipsis 21.1), ha de ser restaurado más gloriosamente embellecido que al prinicpio.
Entonces los que hayan guardado los mandamientos de Dios respirarán llenos de inmortal vigor bajo el árbol de la vida; y a través de las edades sin fin los habitantes de los mundos sin pecado contemplarán en aquél huerto de delicias un modelo de la perfecta obra de la creación de Dios, incólume de la maldición del pecado, una muestra de lo que toda la tierra hubiera llegado a ser si el hombre hubiese cumplido el glorioso plan de Dios.
Comentarios
Publicar un comentario